Una visita a la gruta Yaxché, en Playa del Carmen

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Los anfitriones Yuritzi Espino, Patricia Reyes y Carlos García y los invitados Israel Pantoja, Daniel Zurtuza, Zdenek Motycka, Homero Reséndiz, Teresa Nava, Fernando Lema y Carlos Evia, al salir de la gruta Yaxché, en Playa del Carmen

Fue lunes en la mañana del 1 de noviembre de este año cuando nos reunimos en el Planetario Sayab todos los que íbamos a participar en la exploración de la gruta urbana Yaxché, ubicada en la zona habitacional de Playa del Carmen, en el municipio Solidaridad, Quintana Roo.

Para llegar a la cueva, primero entramos a una casa particular y, justo después del portón principal, allí estaba la gruta. El grupo de espeleólogos estuvo coordinado por Yuritzi Espino y sus dos auxiliares: Patricia Reyes y Carlos García. Los demás integrantes fueron Israel Pantoja, Daniel Zurtuza, Zdenek Motycka, Homero Reséndiz, Teresa Nava, Fernando Lema y Carlos Evia.

Yuritzi dio las instrucciones para entrar: nos formamos de uno en uno, se nos  asignó un número y se verificó que todos tuvieran el equipo necesario: casco, lámpara, agua y algún alimento energético ligero. Para bajar a esta cavidad descendimos por una breve vertical como de tres metros de profundidad con el auxilio de una escalera. Esta entrada es artificial pues se observó su forma rectangular.

En varias bóvedas se observaron paredes y techos con muchas estalactitas muy finas que resaltaban la belleza de Yaxché

Lo primero que nos encontramos en el interior fueron unas tuberías en pleno camino, pues –como ya se dijo– estábamos debajo de una zona habitacional. Después penetramos a unas bóvedas y galerías con unos dos metros de altura en promedio, aunque también tuvimos que pasar por al menos tres gateras o conductos estrechos, de varios metros de longitud y cuyas alturas serían de unos 90 centímetros. Desde entonces vimos la belleza de esta caverna. 

En un punto del recorrido vimos los cimientos de una casa, lo que nos permitió inferir el poco grosor del techo de la caverna. Otra observación interesante que realizamos fue la fractura transversal que presentan varias columnas y una de ellas que en especial es bastante gruesa.  En varias de las bóvedas se observaron paredes y techos con muchas concreciones, estalactitas muy finas las cuales resaltaban la belleza de la caverna.

En una de las paredes vimos una concentración de huellas que dejaron antiguos organismos semejantes a gusanos y seguramente será motivo de estudios posteriores. También vimos unos fragmentos de cerámica depositados en el suelo, probablemente de la época prehispánica. En cierto momento tuvimos frente a nosotros un amblipígido, un arácnido muy propio de este ambiente. Después de hacerle una sesión de fotos lo dejamos seguir su solitaria vida. 

Un amblipígido, arácnido muy común en las cuevas

Llegamos a un punto del recorrido donde se ve una construcción moderna a la que llaman Puerta del Inframundo y cerca de ella una mesa y varias sillas. Al este lugar le llaman “El restaurante”.

En el trayecto vimos varios cuerpos de agua: dos embalses y varias resurgencias de las aguas subterráneas. La mayor estaba al final del recorrido. En este caso, había dentro del agua grandes bloques de piedra con cierta regularidad rectangular lo que daba la impresión de haberse formado una cuadrícula por los canales de agua que quedaron entre las piedras. En estos cuerpos de agua se observaron camarones lo que indica que pese a la contaminación del manto freático todavía se mantienen las condiciones para la vida. 

En este punto se decidió que nos tomáramos la foto del grupo, pues además de la belleza del entorno faltaba muy poco para terminar la travesía. Salimos de la cueva Yaxché cuando ya había pasado el mediodía. La alegría reinaba entre todos los participantes, pues la belleza de la cueva superó las expectativas. 

Una columna fracturada en la gruta Yaxché

La caverna fue previamente explorada por los integrantes del movimiento Cenotes Urbanos, que integra a niños y jóvenes, el cual es encabezado por el biólogo Roberto Rojo. Los objetivos del grupo son explorar, estudiar y conservar las cuevas y cenotes de Playa del Carmen. Con estas actividades se procura la educación ambiental a las nuevas generaciones lo que constituye una labor muy valiosa y es un mérito muy loable de todos los que participan.

Esta expedición se realizó en el marco del XV Congreso Nacional Mexicano de Espeleología y fue una muestra de la hospitalidad de nuestros anfitriones, el Círculo Espeleológico del Mayab y el personal del Planetario Sayab de Playa del Carmen. La buena organización del periplo fue también una manifestación de la solidaridad que siempre ha existido entre los espeleólogos mexicanos asociados en la Unión Mexicana de Agrupaciones Espeleológicas.

Carlos Evia Cervantes

Carlos Augusto Evia Cervantes es antropólogo social por la UADY y fundador del Grupo Espeleológico Ajau. Es un reconocido estudioso de los mitos mayas

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