Dos versiones de Juan T’u’ul en la tradición oral de los mayas de Yucatán

El conejo de un personaje famoso en las cerámicas antiguas y hay estudios eruditos sobre su “persona"

Una de las primeras historias que escuchamos los niños en los pueblos mayas es la de Juan T’u’ul –Jwan T’u’ul–, es decir, Juan el Conejo. (Para el cronista, Juan T’u’ul ha sido siempre un conejo, nunca un toro como puede escucharse en otros cuentos.)

Como sucede en las historias de larga tradición oral, en algún momento el relato se fragmenta y los jirones se diseminan, y uno puede escuchar ora un trozo aquí, ora un trozo allá, y uno caerá en la cuenta de ello si está atento.

Estos días el cronista se encontró con una versión ligeramente distinta de la conocida historia de Juan T’u’ul en un librito editado en 1995 por Carlos Montemayor, cuyo título es Tzikbalo’ob ich maya, Relatos en lengua maya. Esta historia, cuyo título es Koj yéetel Juan T’u’ul, añade una escena (“la música”) a la versión más conocida de Juan T’u’ul e inserta una escena completamente distinta, un trozo que también ha sido contado de manera independiente y con otros personajes (El burro y la lagartija, de Antonio Martínez Martin).

La historia de T’u’ul yéetel Jkoj puede leerse completa en la sección Cultura Maya de la UADY y para efectos de este comentario la consideraremos RELATO UNO.

Asimismo, tomaremos por RELATO DOS al texto contenido en Tzikbalo’ob ich maaya, un cuento que se adjudicó el primer lugar en un concurso literario organizado ese año.

El RELATO UNO puede dividirse claramente en cuatro partes, que serían las siguientes:

En la primera escena Juan T’u’ul es sorprendido por el koj en el zacatal y éste le advierte que va a devorarlo. Concede Juan T’u’ul a acompañarlo a cambio de que el koj lleve en lomos un cargamento de zacate, sobre el cual se monta abusivamente el Conejo, fuma y luego con la colilla incendia el zacate. El koj termina con quemaduras en un cenote.

En la segunda escena el koj encuentra a Jwan T’u’ul en una cueva, de pie, sosteniendo el techo, y de nuevo niega que sea él al que busca el koj. Lo convence, en cambio, a que lo ayude a sostener el mundo mientras va a defecar porque ni eso ha podido hacer por el encargo que le han hecho los dioses (se cree un Bakab). Desde luego, Juan T’u’ul no vuelve y koj es atacado por un panal de avispas cuando pretende dar aviso a T’u’ul de que regresara.

En el tercer episodio koj encuentra a Juan T’u’ul, éste jugando al “sube y baja” con una liana. Niega que sea él el prófugo que busca koj y le muestra lo divertido que es jugar al “sube y baja”. Una vez más koj queda fascinado,  y acepta entretenerse mientras el conejo desaparece. Koj se da un porrazo porque subió bastante y no pudo recordar la fórmula mágica para bajar.

En el cuarto episodio presenciamos el desenlace trágico: el koj se cercena los testículos a golpe de piedra, engañado por el malvado conejo que comía cocoyoles pero haciéndole creer al koj que lo que rajaba eran sus testículos.

Más espontáneo, más inocente, la narradora de Koj yéetel Juan T’u’ul (Alicia Puc, de Tixhualahtun, Valladolid) narra en el RELATO DOS las escenas del conejo animando a sacar a un jaaleb de  una cueva hurgando con una madera; en la cueva donde juega al “sube y baja”, al incendio en el zacatal (convence al koj a descansar plácidamente en el zacatal), hace música haciendo piano al suelo (una escena que habría que intercalar en la RELATO UNO, antes de los cocoyoles), se deja amarrar la pata por el koj para darle confianza pero termina huyendo. La historia termina con “la historia dentro de la historia” del pu’ujuy en la boca del koj. Lea el texto en español arriba a la derecha.

La misma historia, pero con nuevos personajes puede leerse aquí.

Juntúul tóolok tu ya’alaj ti’ juntúul burro:

–Ts’o’ok u kíimij a na’.

– ¡Íij jaaj! –ku yawat le burro’e’.

–Ts’o’ok u kíimij xan a yuum.

– ¡Íij jaaj!, u ka’a yawat le ba’alche’o’.

–Ts’o’ok u kíimij a paalal.

– ¡Íij jaaj! u ka’a yawat le burro’.

–Ts’o’ok u kíimij xan a weey!

– ¡Íij jaaj, íij jaaj, íij jaaj!, ku sen yok’ol nuxi’ burro’.

LA VERSIÓN EN ESPAÑOL

Una lagartija notifica al burro:

–Ha muerto tu madre.

– ¡Íij jaaj! –rebuzna adolorido el burro.

–Murió también tu padre.

– ¡Íij jaaj! –compungido rebuzna otra vez el burro.

–Murieron tus hijos.

– ¡Íij jaaj! –rebuzna una vez más el burro.

–Murió también tu querida.

– ¡Íij jaaj, íij jaaj, íij jaaj! –rebuzna entonces inconsolable el burro.

La escena del RELATO DOS en la que Juan T’u’ul hace música palmoteando la tierra puede explicarse mejor de esta forma: el astuto conejo oprimía suavemente las plastas de excremento en cuyo interior los bichos hacen cierto ruido al ser estimulados. “Como tocar la serafina”, explican otros que también cuentan la historia.

Como en los episodios anteriores, en este caso Juan T’u’ul convence a Koj a “hacer música” también hasta que por un mal movimiento hunde las manos en la porquería.

En el RELATO UNO hay la impresión de que Juan T’u’ul ya se conocían desde antes con el Koj y ya había enemistad. De pronto se encuentran y comienza el acoso del que siempre se salva Juan T’u’ul. Nunca se explica de dónde se origina la animadversión mutua. El corrector de este texto suprime el “Jwaan o Juan” y lo deja sólo Conejo.

En el RELATO DOS el texto arranca cuando koj pasa por su compadre Juan T’u’ul en su casa para llevárselo de caza. En el camino este comienza a sospechar que se lo llevan para devorar pero koj lo tranquiliza.

Una tercera versión de Juan T’u’ul yéetel Koj  la cuenta Jorge Echeverría Lope, de Chunkanan, Cuzamá, en su libro Moson paal pero si bien el cronista no tiene a mano el volumen, en cambio puede leerse la historia correspondiente a la escena del “sube y baja", publicada por la maestra  Nicole Genaille en su blog Lechucita del monte.

Sirva sin embargo este comentario para animar a los interesados en la lciteratura maya a leer esta historia fragmentada y a hacer el ejercicio de armar un nuevo cuento.

POR JOSÉ NATIVIDAD IC XEC

José Natividad Ic Xec es director de elchilambalam.com y Mayapolitikon.com.

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