No hay espíritu maya sin territorio, sentencia Nachi Cocom en “Ah Kin Chi”

Una escena de la pieza teatral Ah Kin Chi, de Hernán Lara Zavala, en el Gran Museo Maya de Mérida

Quizá la escena más dramática de la pieza teatral Ah Kin Chi, de Hernán Lara Zavala, sea el segundo diálogo entre el sacerdote Ah Kin Chi y el altivo Nachi Cocom, cuando éste ordena la extirpación de los ojos del inocente delegado de Tutul Xiu.

­–¿Es posible que alguien renuncie a su tierra sin más? –pregunta Nachi Cocom.

–No es por la tierra por la que luchamos sino por preservar nuestro espíritu –responde Ah Kin Chi.

–No hay espíritu sin tierra –sentencia el orgulloso rey de Sotuta.

La pieza fue presentada el domingo 27 de octubre en la sala Mayamax, en el Gran Museo Maya de Mérida, por el grupo teatral de la conocida actriz María del Socorro Loeza Flores, de Tecoh, quien personiicó al sacerdote Ah Kin Chi. Sin embargo, ya había sido presentada antes en otros foros.

Ignora el cronista si en otros promocionales se haya dicho que la pieza iba a ser representada completamente en lengua maya (salvo algunos parlamentos brevísimos en español), de modo que fue una sorpresa agradable cuando las voces comenzaron a fluir en la brillante lengua original de nuestra tierra.

Escrita originalmente en español por Hernán Lara Zavala (1946), la pieza fue traducida al maya y representada por primera vez en abril pasado en Casa Tanicho, en Mérida.

Una característica de la representación es que fue hecha sólo por mujeres. Cinco mujeres en total: cuatro desarrollando la historia en el escenario y una ocupándose de las percusiones.

Quien hubiera visto un montaje previo de Ah Kin Chi seguramente esta representación le habrá causado alguna disonancia, y con razón. Haber visto una presentación en español y verla ahora de nuevo pero en un lenguaje extraño al original y segundo, mirar a féminas dando voz al poderoso Tutul Xiu (Verónica May) y al bélico Nachi Cocom (Sandi Gabriela Tun Itzá) sí que es una novedad.

Una traducción siempre es un desafío. En este caso, quienes trasladaron  Ah Kin Chi a la lengua maya lograron comunicar las ideas que plantea el texto original con una maya estándar, un lenguaje accesible para un gran público mayahablante. No obstante, sigue siendo un texto que puede ser mejorado, elevado a un lenguaje popular sin descuidar lo literario, revisar la precisión de las ideas y evaluar equivalencias. No se dijo quién hizo el trabajo de traducción.

Qué hacer cuando sabes que se acercan hombres extraños que representan un peligro para el estilo de vida de tu pueblo. He ahí el dilema que plantea la pieza histórica, el dilema donde Tutul Xiu concluye que es mejor “negociar” y Nachi Cocom dice que es mejor guerrear. La misma coyuntura que padecieron muchos años después Cecilio Chi y Jacinto Pat y seguramente sufren hoy día no pocos luchadores sociales del mundo maya.

La frase “no hay espíritu sin tierra” que pone Lara Zavala en boca de Nachi Cocom parece más cierta hoy día cuando vemos cómo las carabelas de los megaproyectos arriban a la Península amenazando todo un estilo de vida. “Reordenar el territorio” es desplazar a los pobladores. Y la cuestión es negociar o resistir.

En el contexto actual que viven los pueblos mayas es difícil aplaudir una promoción cultural y una revitalización de la lengua maya –"preservar el espíritu", labores inútiles– cuando en la realidad los pueblos están perdiendo su territorio (preservar la tierra).

“No hay espíritu sin tierra”, repite Nachi Cocom.

POR JOSÉ NATIVIDAD IC XEC

José Natividad Ic Xec es director de elchilambalam.com y Mayapolitikon.com.

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