Mayas civilizados en la selva

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Panista de piedra

Declaración partidista de un abuelo, a la entrada de su domicilio en una comisaría del oriente de Yucatán.

Anduvimos con ella un trecho del sendero polvoriento, perseguidos por los ladridos de los perritos barrigones. Era tarde en esta población del oriente, extraña para nosotros, y habíamos caminado hacia su casa en busca de información sobre su suegro, que era nuestro objetivo.

Ahora nos acompaña por la vereda, hacia la calle principal.

“Eres del PRI", le señalé discretamente, pensando en la declaración de opción política de su suegro, plasmada de azul y blanco en una piedra de su albarrada, que ya habíamos visto.

“Así es" (beyo’), nos dice en maya.

“Entonces debes estar algo distanciada de tu suegro, que es del PAN", le señalé en broma.

“Noooo", me dijo riéndose alto, con ganas, meneando la cabeza: “¿Por qué habría de estarlo si con él compartimos los alimentos en la misma mesa?" (literalmente in wéet jaanal:  comemos juntos en la misma mesa).

Menuda lección de civismo en una población perdida, de personas con educación básica. ¿Por qué pelearse por opciones políticas si todos compartimos un mismo pueblo, una misma ciudad; nos ilumina el mismo sol y respiramos el mismo aire…?

Pero esto ocurrió en una población selvática.

POR José N. Ic Xec

José Natividad Ic Xec es director de elchilambalam.com y Mayapolitikon.com.

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