“Las Mayras”, dos historias que fortalecen a la lengua maya

Mayra Nah y Mayra Chulín

Mérida, miércoles 21 de febrero de 2018 (elChilamBalam).– Pequeñas historias, muy pequeñas historias subyacen en el florecimiento de la lengua maya en la Península de Yucatán. Desde arriba se ven la superficie, los resultados; desde abajo se ven las historias, las personas que avivan el fuego del idioma.

A Mayra Grande le duele la espalda y no se halla. Se remueve de su asiento y pregunta al profesor mientras se toca la espalda: ¿Usted cree que voy a terminar esta carrera? El profesor solo mucho los ojos y no acierta a responder. Mayra, la Mayra Grande, se refiere a la carrera de Técnico en Creación Literaria en Lengua Maya. La llamamos así en el salón porque ella es madre. Mientras que su amiga, la Mayra Chica, es soltera. En el salón las conocemos como las Mayras.

Tienen las Mayras un vínculo fuerte de amistad. Ambas viven en Akil, al sur de Yucatán, ambas son pequeñas empresarias y ambas luchan por abrirse paso en un mundo cada vez más difícil.

Mayra Grande lo admite: su primera lengua es el español pero aprendió a hablar maya por el contacto con su abuela materna quien sólo hablaba maya. “De mis cuatro hermanos soy yo quien mejor la habla”, cuenta en una conversación telefónica con el cronista. Es verdad que se me dificulta de pronto y me equivoco pero estoy mejorando, dice.

¿Por qué viajan, ella y la Mayra Chica, dos veces a la semana a Mérida a asistir a sus clases en Bellas Artes? También es franca en su respuesta: porque quiero un título profesional, no quiero ser sólo una ama de casa . Actora importante en un partido político en su natal Akil, Mayra Grande conoció en carne propia las desventajas de no poseer un título. Y es que ha intentado una carrera, de Licenciatura en Fotografía, pero resultó demasiado cara para sus posibilidades y tuvo que dejarla a medias.

“Con mi título de Bellas Artes puedo hacer otras gestiones y tengo otras oportunidades”, afirma Mayra Grande. Además, dice, puedo dar clases, escribir y hacer traducciones, agrega.

El escritor Feliciano Sánchez Chan y estudiantes del segundo semestre de Creación Literaria en Lengua Maya, en Bellas Artes

Compañera de viaje, Mayra Chica, natural de Santa Elena pero avecindada en Akil, Mayra Chica exhibe un espíritu más romántico hacia la cultura maya. “Me gusta hablar maya, y en Bellas Artes pretendo aprender a hablarlo con corrección y mejorar mi nivel ”, comenta Mayra Irene Chulín Domínguez. “No era mi propósito llegar a esta institución pero mi amiga Mayra Guadalupe Nah Dzul me invitó a un recital en Mérida y me gustó la lectura”.

Ahora, Mayra Chica tiene el propósito de contribuir al florecimiento de la lengua. “Muchas personas niegan que hablen el idioma porque se avergüenzan, otros no le dan importancia. Quiero ayudar a la gente a apreciar de nuevo la maya, y por el momento quiero escribir y leer correctamente”, afirma.

Juntas, las estudiantes del segundo semestre en Creación Literaria en Lengua Maya en Bellas Artes gastan en cada viaje de Akil a Mérida alrededor de 700 pesos. Mayra Grande lleva su vehículo. En una ocasión tuvieron un accidente leve pero que les salió caro. Pero ahí están, ahí vienen las Mayras.

Mayra Chica duerme plácidamente en su viaje de clases de literatura maya

Historias como la de las Mayras se escuchan en los salones de Bellas Artes, muchas desaparecen porque sus protagonistas emigran, muchas otras actores persisten y coronan sus esfuerzos con una recital de fin de curso y la recepción de su documento oficial que los acredita como Técnico en Educación Artística en la especialidad de Creación Literaria en Lengua Maya.

En las últimas tres décadas la lengua maya ha registrado un fortalecimiento muy notable, un auge que se manifiesta en el surgimiento de jóvenes escritores que han sido galardonados, cada vez más gente escribe y hay mejores oportunidades de aprender a escribir el idioma.

En un hecho histórico, la intelectualidad maya de la Península de Yucatán se reúne este 21 y el 22 en Mérida para institucionalizar la lengua, es decir, que el Estado en sus tres niveles asuma el trabajo de implementar el uso de la maya en las diferentes instituciones del gobierno.