El desaparecido “rey” maya de Yaxunah

Visitantes otean el horizonte desde una de las pirámides de Yaxunah / Archivo elchilambalam

El guía del pequeño museo comunitario no cesaba de hablar mientras se desplazaba lentamente, casi religiosamente, por el pequeño recinto. Respondía puntual a cada pregunta de una inquisidora visitante.

Ahora desgrana, emocionado y contenido, las características de “rey” que fue encontrado en una de las pirámides…

–¿Y en dónde está ahora el cuerpo del “rey”?

Se sorprende un poco y responde decepcionado.

–No lo sé. Los arqueólogos se lo llevaron y en cambio nos dejaron una copia.

El llamado “rey” de Yaxunah, según el relato, fue encontrado en el edificio más alto, levantado sobre un pequeño cerro, de esta ciudad maya.

Al día siguiente, al pie de las pirámides, otro guía comunitario habla del “rey” mientras abre una brecha con el machete y conversa avanzando.

–En esta estructura fue encontrado el cuerpo del rey….

–¿Y en dónde está ahora?

–En el Museo del Pueblo Maya que está en Dzibilchaltun. Ahí se lo llevaron por el INAH –responde muy seguro.

Pero si uno se pasea con mucho cuidado en esta zona arqueológica que se encuentra a unos kilómetros de Mérida se cerciorará decepcionado de que el llamado rey de Yaxunah tampoco se encuentra en este lugar.

Quién sabe en dónde está. Quizá está resguardado celosamente como lo fue su tumba.

Un guía comunitario, que fue auxiliar de los arqueólogos y vivió con ellos el hallazgo del “rey” de Yaxunah, recuerda que los especialistas les pidieron hacer un agujero en el techo de la gran pirámide para explorar su interior. Grande fue su sorpresa al toparse pronto con el suelo, así que hicieron otro hueco, pero el asombro fue mayor porque había otro piso. Con la emociones de sentirse al borde de un descubrimiento, los exploradores al mando decían con tal certeza que “ahí hay algo”.

“Tuvimos que romper tres techos”, señala el guía. “Es una lástima pero era la única manera de entrar a la pirámide”.

En efecto, ya no fue necesario seguir rompiendo porque habían llegado a un sitio con el que todo arqueólogo o explorador sueña. Sólo que ellos aún no lo sabían. Siguiendo la norma, por el hueco bajó solamente el arqueólogo a cargo del proyecto. Al explorar con ayuda de una luz artificial el área, descubrió que era una cámara funeraria y que tenía una osamenta humana ricamente adornada con piezas de jade.

La alegría de tremendo descubrimiento se dibuja incluso hoy en la cara del guía, quien señala que en ese momento la tumba se dejó intacta y se avisó a las autoridades del INAH.

Las aguas del cenote Lol Ha de Yaxynah vistas desde arriba / Foto archivo enchilambalam

Entonces llegó todo un equipo que, tras fotografiar de todas las maneras posibles la tumba maya y hacer un registro de todas las piezas, procedió a levantar la osamenta del gobernante, cargo que se sospecha que tenía porque estaba engalanado con unas 30 piezas de jade, contando las orejeras, el pectoral, las pulseras y tobilleras. En la cámara funeraria además se halló caracoles de mar, vasijas y otras ofrendas.

Quién sabe en dónde se encuentra el “rey”, pero mientras tanto el guía del museo cuenta una y otra vez la historia a los visitantes, teniendo a la vista solamente una copia de lo que era el “verdadero rey”.

La comisaría de Yaxunah, perteneciente al municipio de Yaxcabá, se encuentra a 20 kilómetros de Pisté, comisaría de Tinum en donde está ubicada la famosa Chichén Itzá.

Pobladores presumen que Yaxunah fue anterior a Chichén, de donde se originaría el nombre del sitio arqueológico: Yáax naj, la casa primera. Sostienen su primacía en que los mayas de su tierra desarrollaron la piedra labrada, y aquellos de la hoy llamada Maravilla del Mundo edificaron con “solo piedra”. Independientemente de ello, en Yaxunah quedan también los vestigios de lo que fue un sacbé que les comunicaba directamente con la ciudad maya de Cobá, cercana a su vez de Tulum.

Sin embargo, el nombre de la población moderna le vendría de Ya’ax naj, casa verde, que se origina en que los primeros pobladores que llegaron ahí huyendo de “la esclavitud” se construyeron sus casas con guanos verdes, todavía sin secar.

En esta comisaría el visitante puede pasar un día maravilloso. El amante de la aventura en los pueblos mayas podrá recorrer tranquilamente la zona arqueológica, visitar el museo comunitario y bañarse en el cenote Lol-Ha (Flor de agua, en lengua maya), de impresionante altura y donde solamente una persona ha osado lanzarse un clavado desde lo más alto.

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