Una ruta maya cautivadora

Pirámide principal de Yaxunah, rodeada por una exuberante vegetación

Pirámide principal de Yaxunah, rodeada por una exuberante vegetación

 

¿Qué tal si un fin de semana descansamos de los centros comerciales y los cines, y nos embarcamos en una aventura tierra adentro, donde igualmente nos encontremos con edificios coloniales, historia y las maravillas de la naturaleza? Tengo una propuesta para los amantes de lo nuestro. Influido por tantas películas de otros mundos, el niño me dijo una vez: “Quiero conocer Egipto. Ver las pirámides y los museos”.

Su mamá le respondió que para viajar al extranjero uno debiera conocer primero su tierra, para compartirla. Desde entonces visitamos un lugar distinto en cada oportunidad.

Así recorrimos la siguiente ruta, que va de Acanceh a Yaxunah, esta última una población perdida en el Oriente, pero que ahora sale a la luz por los proyectos de construcción del gobierno del Estado por esas zonas pletóricas de historia, episodios famosos de la Guerra de Castas. Salga en la mañana y llegue a dormir a Yaxunah.

Es necesaria una nevera y mucho hielo, bocadillos y agua. Es verdad que en el trayecto uno puede conseguir refrescos, pero hasta agosto pasado no había un lugar dónde comprar alimentos, como para un almuerzo: excepto llegando a Yaxunah, donde un campamento ofrece servicio de alimentos y hospedaje en unas cabañas de huano.

Más conocido que otros municipios del interior del Estado, en Acanceh está la iglesia colonial y las pirámides, actualmente mejor atendidas (el INAH ha abierto una estanquillo para el boletaje). En Cuzamá puede desviarse unos minutos para visitar los cenotes (en el monte, pero con infraestructura ferroviaria para visitarlos) de la ex hacienda Chunkanán. En este lugar hay un restaurante. Aquí el tiempo vuela y es una gran experiencia para los niños viajar en los trucks jalados por los caballos.

En Homún también puede ver cenotes. El mayor es muy frecuentado por las familias.

Puede uno detenerse en Huhí y tomar un respiro del volante. Llegamos a Sotuta, población llena de misterios… y de miseria. El viajero con sensibilidad social seguro notará la pobreza de la gente, descendientes del gran Nachi Cocom, cuya estatua con su lanza alzada puede verse a un costado de la iglesia.

Después de Sotuta está Yaxcabá, pero antes brilla Tabi, una mágica población cuyo corazón lo forman la capilla derruida de la Virgen y el cenote. Junto a éste el casco del caballo del legendario vaquero que persiguió al diablo.

Un ET en Yaxunah

Un ET en Yaxunah

Después de Yaxcabá está el destino: Yaxunah. El campamento ofrece alimentación y hospedaje y es atendido por lugareños limpios y honestos organizados en cooperativas. Luego hablaré más ampliamente de ellos.
A minutos de Yaxunah está la zona arqueológica: muy interesante, orgullo de los lugareños, pues dicen que fue anterior a Chichén Itzá. De ahí su nombre: “La primera casa”. Al otro día visite Chichén, que está a unos minutos, o vuelva sobre sus pasos con una libreta de apuntes repleta y una cámara con fotos a reventar.

En contexto

Yaxunah

Ventajas
La ruta Acanceh-Yaxunah es de interés sobre todo a los que conocen historia de Yucatán.

La atención
La cooperativa de pobladores Yaxunah tiene años operando y actualmente recibe turismo enviado desde Cancún. Carreteras El trayecto se hace placenteramente, pues las carreteras son de calidad mediana, sin muchos baches. Un inconveniente es lo angosto, pero esto sólo hasta antes de Sotuta.

Top