Tres pasadizos del inframundo maya en Huhi

POR FÁTIMA Tec Pool, arqueóloga y espeleóloga

Caminando en el monte

Caminando en el monte

En días pasados decidimos visitar Huhi, una población localizada en la denominada “zona de cenotes” de nuestro estado de Yucatán. Animosos por conocer lugares nuevos, contactamos a nuestro amigo espeleólogo Santiago Chel, oriundo de la comunidad, quien desde hace algunos años se ha dedicado a explorar y proteger las cuevas, cenotes, aguadas y reholladas de la región donde vive. 
Nuestro viaje estuvo lleno de aventuras: adentrados en el monte subimos y bajamos caminando entre grandes rocas, atravesamos cuerpos de agua y disfrutamos de hermosos paisajes kársticos de luz y sombra que nos ofreció la naturaleza.  

Es bien sabido que muchas oquedades de la región fueron usadas por nuestros ancestros, algunas de ellas fueron considerados espacios sagrados,  por  lo que estos lugares del inframundo tienen dueño, guardan el “aire” (buenos o malos) y hay que tenerles respeto. Visitamos tres hermosas cavidades salvaguardadas por el monte. Justo antes de entrar a cada una, nuestro guía Santiago Chel habló en lengua maya a los “dueños de cueva” para pedirles permiso y que nos dejasen entrar, con lo que se garantizaría que todo resultara bien en nuestro recorrido. 
 
A la entrada de una cueva

Paisaje kárstico. Guía Santiago Chel, de Huhi

La primera cueva que visitamos se ubicó en los terrenos de un rancho cercano a la población. Este lugar fue etnográficamente interesante porque, según se cuenta, era el sitio donde los abuelos iban a recoger agua virgen o “sujuy ja’” que usaban en las ceremonias agrícolas, como el ch’a’aj chak’ o la petición de lluvia. El acceso al subterráneo fue complicado y el cuerpo de agua estaba escondido, aunque delimitado por un pequeño brocal de piedra ubicado en el fondo de la cueva. La presencia de algunas pinturas en formas de manos en el techo de la cavidad sugiere que también en el pasado la cueva pudo  ser sagrada. 

Cuando reanudamos nuestra marcha entre el monte para encontrar la segunda cueva, nuestro guía nos platicó cómo la fauna ha disminuido en los últimos años debido a la caza furtiva y de lo difícil que es la labor de transmitir el cuidado de la naturaleza a la sociedad. 
Por fin llegamos a una hondonada. Inmensas paredes nos esperaban para descender por una pendiente. Una vez abajo encontramos un espejo de agua, y en las orillas las huellas de varios animales como venado y algunas aves que van por  agua. El techo de la caverna estaba llena de avisperos y en algunas secciones observamos algunas mudas de serpiente. Pájaros y murciélagos, revoloteaban a la entrada. En un costado de la pared se observó un grabado que identificamos con la forma de un primate, figura muy recurrente en cuevas mayas. Asociado a este animal se hallaron otros grabados que no pudimos identificar por su complejidad, pero la forma y el estilo sugieren que se tratan de manifestaciones hechas por nuestros antepasados los mayas prehispánicos. 
 
El tercer lugar que vistamos fue un enorme cenote abierto en cuyas orillas se encontraban varias cavidades con desarrollo horizontal. No perdimos tiempo y las exploramos. Desde adentro, la cueva enmarcaba un bello paisaje de agua verdosa. La presencia de muchos huesos de animal sugiere que tal vez estos lugares son hábitat de mamíferos y quizá un felino. 
 

Pasadizo prehispánico

Al internarnos a la oscuridad, encontramos algunas evidencias de que estos espacios fueron utilizados  por los mayas (había algunos fragmentos de cerámica). Atravesamos unos muros construidos a junta seca y otros hechos de mampostería, estos últimos tenían delimitando el vano con un dintel, al igual que en la arquitectura maya prehispánica. Después de peregrinar en el interior de la cavidad cruzando  diversos pasadizos, llegamos a un cuerpo de agua donde tuvimos la fortuna de observar las cochinillas acuáticas y los camarones ciegos, ambos endémicos de la región y considerados como fauna cavernícola en peligro de extinción porque sólo pueden sobrevivir en contextos libres de contaminación. 

Hasta el día de hoy Huhi todavía guarda en sus montes una vasta cantidad de subterráneos que no sólo conserva parte de la historia de los mayas, sino también son refugio de una gran cantidad de fauna dependiente de estos ecosistemas. Es recomendable que cuando visites la zona, pasees acompañado de la gente de la localidad para que de esta manera se pueda continuar con la conservación de estos ambientes subterráneos desde una perspectiva cultural y ambiental. 
Una aguada

Cenote Usil

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