Anciano maya sorprende a amantes de la arqueología en Sabanas Pilas

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Un hombre maya de ochenta años, señor H, sorprendió a amantes de la cultura maya a quienes guió por senderos espinados de la selva de Campeche calzando apenas unas endebles sandalias que se le reventaron varias veces en el trayecto.

Entusiastas de la arqueología, en una expedición anual por aisladas ciudades mayas de la Península, visitaron a principios de agosto pasado Sabanas Pilas, una zona arqueológica ubicada a una hora de la carretera blanca de Chunhuaymil, pequeña población de Hopelchén ubicada en los límites con Quintana Roo. guia El señor H, como llamaron al guía, confió su historia personal y otras historias a los profesionales granjeándose en seguida su simpatía y sorprendiéndolos cuando se adentró en la selva con sus humildes sandalias sorteando espinas secas, según cuentan los mismos  expedicionarios en su Facebook comunitario.

A pregunta expresa sobre los pies desnudos de don H, uno de los expedicionarios refirió que en realidad el guía “no estaba descalzo” sino usaba unas sandalias muy delgadas pero que ello no le impedía andar con libertad y eventualmente más veloz que ellos que iban bien guarnecidos.

“Este guía tiene nada más y nada menos que ochenta años de edad, y caminaba tan rápido que Luis (Adrián Rojas Yáñez) y Julio (Torres) me decían que disminuyera mi paso, a lo cual les decía que ¡no era yo!

Habiendo salido del monte

Habiendo salido del monte

“En realidad no está descalzó: sus huaraches consistían únicamente en una suela y una delgada correa de piel la cual se rompió dos o tres veces en el recorrido, pero que él, inteligentemente, la arreglaba con un pedazo de bolsa de plástico que colocaba en vez de la correa”, explica Eduardo González Arce, organizador de la expedición.

Y continúa: “Don H es un tipazo cuyo corazón excede su tamaño corporal y que ha pasado muchas penas en su vida, entre otras el arresto por siete años por haber sido acusado injustamente por un vecino de tener un sembradío de mariguana, lo cuál era mentira”.

Julio Torres,  Eduardo González Arce, el señor H, William Ek Muyal y  Luis Adrián Rojas Yáñez, entusiastas amantes de la cultura maya, en Sabanas Piletas, a fines de agosto pasado.

Julio Torres, Eduardo González Arce, el señor H, William Ek Muyal y Luis Adrián Rojas Yáñez, entusiastas amantes de la cultura maya, en Sabanas Piletas, a fines de agosto pasado.

En el trayecto hecho bajo un sol intenso y estrechas veredas con espinos secos, las sandalias de don H se rompieron dos o tres veces pero rechazó categóricamente una propuesta de comprarle unos zapatos nuevos, pues lo “lastiman”.

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Sabanas Piletas fue el sitio objetivo de la cuarta expedición de los aficionados a la arqueología agrupados en el proyecto Cultura y Lengua Maya realizada en los primeros días de agosto y que incluyó ciudades mayas arruinadas e inaccesibles para el público.

Se llega a Sabanas Piletas desde Chunhuaymil (el tronco del árbol de las guayas), una comisaría muy lejana de la cabecera de Hopelchén.

Julio Torres junto a la escalinata de los jeroglíficos

Julio Torres junto a la escalinata de los jeroglíficos

¿Es posible visitar el lugar con alguna seguridad? Julio Torres es categótico: no.

“El acceso al sitio es muy muy difícil, pues hay que caminar por poco más de una hora por la selva, totalmente cerrada debido a la vegetación y con un calor realmente extenuante; además es poco recomendable tratar de llegar sin antes haber contactado con algún guía, pues el poblado (Chunhuaymil) está lleno de gente indeseable, la mayoría de ellos borrachos y drogadictos…”

Mientras podemos visitar este lugar conformémonos con mirar las fotografías que nos comparten los colegas y visitemos el canal de vídeos de Eduardo González Arce donde documenta todas las expediciones para dar a conocer el mundo maya.

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