El gran comedor de víboras de cascabel

Carne freída de víbora de cascabel, convidada a El Chilam Balam en Tixhualahtún, comisaría de Peto.

Tenía Reymundo unos 45 años cuando le dio pelagra. “Los dos brazos se me cundieron de una caspa que me daba mucha picazón. Cuando rascaba para aliviar el ardor de mis brazos veía caer de mis miembros un polvillo blanco y la comezón empeoraba entonces”, recuerda el campesino, hoy de 62 años, durante una charla a las puertas de su casa con El Chilam Balam
“Pues créeme que fue ésta la primera enfermedad que me curé con la carne de víbora de cascabel”, afirma mientras se sobaba los brazos. “Bastó comer cascabel una semana y la otra semana mis brazos ya estaban curados”, recuerda. “Y pensar que durante muchos años desperdiciamos esta carne valiosa…”
El Chilam Balam llegó a Tixhualahtún, comisaría de Peto, alrededor de las cuatro de la tarde del martes 2 de agosto en busca de Reymundo Barnet May, de quien le habían contado es “un gran comedor de cascabel”.
Ahora hablaba con él y le había ofrecido una porción de serpiente de cascabel freído, que es esa forma en que preferentemente se consume por aquí la carne del reptil. “Antes, los vecinos se topaban con una víbora, la mataban y la desechaban; hoy las matan y las traen conmigo para que la preparemos, y luego la comemos como botana, acompañada de unas cervecitas.” Se ríe.
–La carne de cascabel freida es sabrosa; se parece al pescado –dice Reymundo.

Reymundo Barnet May, natural de Tahdziu, pero avecindado en Tixhualahtún, Peto.

Natural de Tahdziu, de donde emigró desde su juventud, el “curandero” aprendió a aprovechar la carne de la cascabel gracias a un ingeniero mexiquense, quien demostró mucho interés en el producto. “El ingeniero se enojaba mucho cuando se enteraba de que habíamos matado a una cascabel y la habíamos tirado”, relata.
Muchas personas buscan a Reymundo para pedirle “polvo de cascabel”, que es efectivo para curar el cáncer (“comprobado”, dice). “Sin embargo, no siempre hay, y lo sentimos mucho por los enfermos”, señala. “La cascabel cura el cáncer pero en su época inicial, no cuando está avanzado”, precisa.
Para su degustación, la cascabel puede prepararse de distintas maneras (en cochinita, escabeche, en majcum) pero a Reymundo le gusta asarla y luego molerla en varias tandas (con huesos incluso) hasta lograr una harina de color amarillento, que coloca en pomos para su venta.
“El polvo de cascabel se ingiere con las comidas”, indica. “Se espolvorea sobre los alimentos , tres veces al día”.
Reymundo prepara la cascabel de la siguiente manera: primero le corta la cabeza y un poco más y luego corta otra tramo por la cola. La destripa y una vez limpio el reptil lo pone a asar. Totalmente asado lo muele a grano grueso y luego cada vez más menudo. “A veces lo muelo hasta cinco veces”.

También se extrae de la víbora un aceite que alivia los dolores articulares y cura el reumatismo. El aceite se obtiene con trozos de grasa del reptil envasado a emperatura ambiente. El calor lo derrite, formando un aceite natural.
El Chilam Balam degustó aquí este día la carne freída de cascabel, que Reymundo le ha invitado con mucho entusiasmo. En verdad, la carne freída sabe a pescado. Hubo de arrancar con los dientes la carnita del lomo, pues el Ajau Can que tenía en las manos no era muy carnosa. “Las víboras machos no tienen mucha carne, pero las hembras sí que la tienen”, explicó nuestro anfitrión, amabilísimo.

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